Descubriendo la independencia.

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La emoción de la nuevo.

Descubrir la independencia fue como abrir una puerta a un mundo completamente nuevo.

Pero pronto entendí que la libertad no solo significaba poder decidir qué hacer con mi tiempo o con quién estar.

También significaba enfrentarme a mí misma, sin nadie que me dijera qué camino tomar.

El cambio fue radical. La residencia, la universidad, la posibilidad de hacer lo que quisiera, cuando quisiera. Nadie me controlaba. Nadie me exigía.

Por primera vez en mi vida, podía ser dueña de mis decisiones.

Cada día era una aventura. La emoción de no estar bajo el control de nadie, de poder salir, conocer gente, reírme sin miedo a ser juzgada.

Era un aire nuevo, fresco, diferente.

Pero, en el fondo, estaba buscando algo más que independencia.

La ilusión y las sombras.

Pero en medio de todo ese entusiasmo, también había silencios.

Momentos en los que, aunque estuviera rodeada de gente, me sentía completamente sola.

🔹 ¿Realmente estaba empezando de cero?

🔹 ¿O solo estaba cambiando el escenario, pero la obra seguía siendo la misma?

La niña herida dentro de mí seguía allí. Aunque intentaba distraerme con el ritmo de la universidad y las nuevas experiencias, a veces el vacío era inevitable.

Porque no solo estaba buscando libertad. También buscaba reconocimiento y validación.

Quería que me vieran, que me eligieran, que me demostraran que yo importaba.

Sentía que si gustaba, si destacaba, entonces tendría valor.

Me refugié en la mirada de los demás porque aún no sabía cómo mirar dentro de mí.

Era la dualidad entre la emoción de la independencia y la carga de mis propias sombras.

Construyendo una versión para ser aceptada

Aquella versión de mí que estaba mostrando al mundo no era la auténtica. Era una construcción hecha de expectativas ajenas, de deseos prestados, de una necesidad profunda de sentirme querida.

🔹 Me volví la chica que quería encajar.

🔹 La que aprendió a decir lo que los demás querían escuchar.

🔹 La que buscaba ser reconocida porque aún no sabía reconocer su propio valor.

Seguía sintiendo un vacío enorme, pero en lugar de mirarlo de frente, lo cubría con todo lo que creía que me haría sentir completa:

📌 Las nuevas amistades.

📌 La validación de quienes ahora me rodeaban.

📌 La sensación de ser visible por primera vez.

En el fondo, buscaba afuera lo que debía encontrar dentro.

Pero aún no lo sabía.

Por eso, cuando el brillo de lo nuevo comenzaba a desvanecerse, el vacío volvía a aparecer. No importaba cuántas veces me reinventara para ser aceptada, porque mi verdadera esencia seguía oculta bajo todas esas capas.

No era libre.

Solo me había cambiado de prisión.

Durante mucho tiempo, pensé que la libertad significaba hacer lo que quisiera, sin restricciones ni reglas. Pero poco a poco, fui entendiendo que la verdadera libertad no tenía nada que ver con lo externo.

Porque puedes estar rodeada de gente y sentirte sola.

Puedes parecer segura y seguir temblando por dentro.

Puedes construir mil versiones de ti misma y, aun así, no saber quién eres realmente.

Y eso fue lo que pasó conmigo.

No era libre.

Solo había cambiado de prisión.

Aún no sabía que mi verdadera libertad no estaba en lo que hacía, ni en cómo me veían los demás, sino en algo mucho más profundo.

Pero, en aquel momento, aún me quedaba un largo camino por recorrer antes de descubrirlo.

💬 ¿Y tú? ¿Te ha pasado alguna vez?

📌 ¿Has sentido que estabas buscando en el exterior lo que en realidad necesitabas encontrar dentro de ti?

📌 ¿Te has reinventado para encajar en un entorno sin darte cuenta de que te estabas alejando de ti mismo/a?

💛 Me encantaría leerte. Cuéntame en los comentarios o comparte tu experiencia.

Una respuesta a “Descubriendo la independencia.”

  1. Avatar de bluebirdsweetlya9d62fc6b2
    bluebirdsweetlya9d62fc6b2

    Que belleza de letras desde lo mas honesto de tu alma queridisima alma amiga. Mostrarte tal cual me refleja lo que todo camino espiritual implica. El desnudarse de la falsa libertad externa para realmente quitarnos al personaje principal de la historia que elegimos contarnos. La verdadera salida no es AFUERA… es a través de cruzar el umbral del dolor y del miedo para ir para adentro. GRACIAS POR TU MENTE CLARA, TU DON DE ESCRITURA Y TU CORAZÓN ABIERTO.

    Claro que me he sentido tal cual como tu! Querer salir de un laberinto con múltiples falsas salidas y por fin llegar al centro de mi corazón rendida y finalmente libre. Hay dos maneras de vivir, como victima o LIBRE. Elijo la LIBERTAD! Como tu!!

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