¿Cuáles son tus objetos personales más preciados?
Mis objetos más preciados no ocupan mucho espacio, pero contienen mundos.
Una pulsera de hilo, deshecha en los bordes, tejida por las manos pequeñas de mi hija y cargada de un amor sin medida.
Unas cartas que escribí para mi abuela, mi refugio en la infancia, donde le hablo aún como si pudiera oírme, agradeciéndole lo invisible que me sostuvo.
Una piedra pequeña, recogida en silencio el día que decidí renacer. La llevo conmigo como un talismán: me recuerda que la vida empieza cuando una se elige.
Y, en mi teléfono, fotos y vídeos de momentos sagrados con mis hijos: risas bajo la lluvia, miradas que lo dicen todo, abrazos que me reconstruyen.
No son joyas. Pero guardan mi historia. Y eso, para mí, es sagrado.
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