¿Qué es lo más antiguo que sigues utilizando hoy?
Un tarro de cristal… y un anillo con historia.
Ambos pertenecieron a mi abuela.
El tarro formaba parte de su juego de tocador. Pequeño, con detalles sutiles, casi imperceptibles, pero capaz de contener todo un mundo: sus perfumes, sus rutinas, su forma de cuidarse en silencio, sin prisas. A veces lo abro solo para sentir su presencia.
Y luego está el anillo.
De oro, con una piedra grande, hermosa. Nunca supe su nombre, pero no me hace falta. Porque esa piedra guarda más que un color: guarda la fuerza de su carácter, la elegancia natural de sus manos, la manera en que atravesaba la vida sin quejarse, con dignidad.
Cuando los toco, no solo toco el pasado.
Toco la herencia de lo que soy.
Siento que todo lo que hago, todo lo que enfrento, también lo hago por ella.
Porque a veces basta un objeto, uno solo, para recordarnos de dónde venimos…y hacia dónde vamos.

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