Historias de un corazón que despertaba

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Escribe sobre tu primer amor.

Fui una niña enamoradiza… y también bastante traviesa.

No era la más guapa, ni la más perfecta, pero algo debía de tener… porque los chicos se fijaban en mí, y yo, claro, me dejaba soñar.

Hubo un Fernando, un Carlos, un Ángel, un Óscar… y Miguel (mi vecino de enfrente).

Cada nombre traía una emoción distinta.

Una ilusión, un cosquilleo, una historia inventada en mi cabeza.

Recuerdo incluso aquella vez en que Ángel y (creo que) Pablo se pelearon por mí.

Sí, fue cierto. Yo lo vi.

Con esos ojos grandes que entonces no entendían del todo qué significaba que alguien peleara por una… solo sabía que algo especial estaba pasando.

Imagínate… yo, tan pequeña y ya con todo ese revuelo.

Quizás era por mis ojos curiosos, por la risa fácil, o porque me encantaba correr, saltar, jugar y no quedarme quieta.

No entendía aún qué era amar, pero sí sabía soñar.

Y cada pequeño gesto, cada cruce de miradas, me hacía sentir que la vida era un cuento por descubrir.

Hoy sonrío al recordarlo.

Porque más que de ellos, esos amores hablaban de mí:

de mis ganas de sentir, de descubrir, de dejarme llevar.

Y eso… se lo agradezco profundamente a aquella niña que fui.

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