¿Qué comida te transporta inmediatamente a tu infancia?
Si cierro los ojos y pienso en mi infancia, no veo paisajes…
no escucho voces…
siento un sabor.
El de la leche con galletas.
Tan sencillo.
Tan tierno.
Tan mío.
Era ese pequeño momento en el que el mundo se detenía.
Las manos pequeñas, las galletas que se rompían dentro del vaso,
el olor tibio subiendo, envolviéndome.
En medio de una infancia a veces revuelta,
esa leche con galletas era un refugio.
No necesitaba más.
Ni lujos, ni grandes postres.
Solo eso.
El consuelo servido en una taza.
El cariño que a veces no sabían darme con palabras,
pero que llegaba en ese ritual tan simple y tan grande.
Hoy todavía, a veces,
cuando la vida pesa un poco,
me sorprendo buscándolo de nuevo…
y en cada sorbo, me encuentro a mí misma.

Deja un comentario