¿Qué platos te gustaría cocinar?
No me gustan los dulces. Nunca me han atraído.
Me gustan los platos que huelen a hogar, a memoria, a personas que ya no están.
Me gustaría saber hacer un buen arroz. Es mi plato favorito, pero nunca me queda como quisiera.
Quizá porque en el fondo no se trata solo del sabor… sino de lo que ese plato representa.
Cocinar para mí nunca ha sido un arte ni una pasión, sino un gesto.
Un lenguaje silencioso.
Una forma de decir “te cuido”, “te veo”, “te quiero aquí”.
Quisiera cocinar pan alguna vez.
No por el pan, sino por el proceso.
Porque amasar es como calmar el alma con las manos.
Y me gustaría aprender a hacer una sopa lenta, de esas que llevan horas y apenas ingredientes, pero lo curan todo.
Cocinar no para lucirme, sino para abrazar sin hablar.
Para que alguien en la mesa me mire en silencio y sienta que ahí, justo ahí, puede quedarse.

Deja un comentario