Cuenta alguna anécdota del viaje más lejano que hayas hecho.
En mi primer viaje largo ya empecé con anécdota. Nada más llegar al aeropuerto, recogí mis maletas convencidísima de que eran las mías. Nos subimos al bus hacia el hotel, y para colmo salió el último porque alguien no encontraba las suyas… yo iba enfadada pensando: “¡qué pesadez, siempre hay alguien que retrasa a todos!”.
Lo que no sabía era que ese alguien… ¡era yo!
Llegamos al hotel muertos de cansancio y sudor, listos para ducharnos. Cuando fui a abrir la maleta con mi llave, no entraba. En lugar de pensar lo evidente, me convencí de que me habían cambiado el candado 🙈.
Esa misma noche, al mirar con más calma, me di cuenta: la maleta no era la mía, aunque se parecía muchísimo. Resultado: a dormir duchados, pero con la misma ropa interior del viaje porque no llevábamos nada más 🤦🏻♀️.
Al día siguiente tocó aventura extra: devolver las maletas a sus dueños y recuperar las nuestras en el aeropuerto.
Hoy me río a carcajadas recordándolo, pero en el momento fue todo un drama.

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