¿Cómo sería tu vida sin música?
La música me emociona hasta límites que yo misma me asombro.
Me eriza la piel, me hace llorar sin que entienda muy bien por qué… es como si tocara algo dentro de mí que no tiene explicación.
Sobre todo la música en directo, la instrumental… esa que entra sin pedir permiso y me atraviesa entera. Pero en realidad, la buena música, toda, me emociona.
Es como si cada nota despertara una parte de mí que a veces olvido, y entonces me devuelve la memoria del alma.
Con música he sentido la tristeza más profunda, pero también la plenitud más grande. Es mi refugio y mi celebración.
No sé quién sería sin ella, porque la música no solo me acompaña: me revela.

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