¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado?
Si pienso en el mejor consejo que me han dado, no me viene una gran frase filosófica ni algo de libro. Me viene algo tan sencillo como poderoso: “escúchate a ti misma”.
Durante mucho tiempo, yo también me perdí en el ruido de fuera: lo que los demás esperaban, lo que “se supone” que debía hacer, lo que parecía correcto para todos, menos para mí. Y claro… cuando no te escuchas, terminas siguiendo mapas que no son los tuyos y pagando un precio alto: desconexión, cansancio, vacío.
Escucharse a una misma no es tan fácil como suena. Requiere silencio, paciencia y, sobre todo, valentía. Porque escucharme me ha llevado a tomar decisiones incómodas, a decir que no cuando quería agradar, a irme cuando todos pensaban que debía quedarme, a apostar por mí aun cuando me temblaban las piernas.
Y sí, a veces me he equivocado. Pero incluso en esos errores ha habido una paz que no se siente cuando sigues caminos que no son tuyos. Porque, aunque duela, sabes que fue tu alma la que habló.
Hoy entiendo que no hay brújula más precisa que esa voz interior. Ni consejos más sabios que los que nacen desde dentro. Y, al final, todo lo que busco —la paz, la coherencia, el sentido— está en ese gesto simple y profundo: parar y escucharme.

Deja un comentario