¿De qué maneras el trabajo duro hace que te sientas realizado?
Creo que lo que más me realiza no es tanto el trabajo duro en sí, sino el sentido que tiene detrás. Cuando pongo el alma en algo, aunque me cueste, aunque me deje agotada, siento que estoy sembrando. Y ese cansancio se transforma en satisfacción, porque sé que lo que hago tiene valor.
El trabajo duro me enseña que soy capaz de más de lo que imagino, que puedo superar mis propios límites y, sobre todo, que las pequeñas victorias que nacen de ese esfuerzo saben a gloria.
Al final, más que cansancio, me deja orgullo y la sensación de estar construyendo un camino con mis propias manos. Y eso, para mí, es realización.

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