¿Qué principios definen tu forma de vida?
Con el tiempo he aprendido que no se trata de ser perfecta, sino coherente.
De que lo que pienso, siento y hago camine en la misma dirección, aunque a veces duela o me deje sin compañía.
Vivo guiada por la verdad, aunque a veces sea incómoda.
Por la paz, aunque tenga que tomar decisiones difíciles para conservarla.
Y por el amor, no el amor romántico ni idealizado, sino ese que sostiene, que comprende, que deja ser.
También creo profundamente en la compasión, en no endurecerme aunque la vida me haya golpeado fuerte.
En la humildad de pedir perdón, en la valentía de poner límites, en la belleza de seguir siendo buena persona aunque nadie mire.
Aprendí que la vida no siempre se entiende, pero siempre enseña.
Y que elegir con el corazón, sin olvidar la cabeza, es una forma de honrar el alma.
Por eso intento vivir con presencia, sin tantos “después”, sin tanta culpa.
Porque al final, la coherencia, la paz y el amor —en sus formas más simples— son los verdaderos pilares de mi camino.

Deja un comentario