Entre números y vidas

By

¿En qué has trabajado?

Durante muchos años mi vida giró en torno a empresas, balances y objetivos.

Los números siempre se me dieron bien.

Tenían algo tranquilizador: orden, lógica, previsión.

Todo encajaba, todo cuadraba… al menos en apariencia.

No puedo decir que me haya ido mal.

He trabajado con responsabilidad, he aprendido mucho y siempre me he sentido valorada.

De hecho, en cada lugar al que fui di lo mejor de mí, y eso me abrió puertas y afectos.

Pero con el tiempo empecé a notar algo: podía resolver cuentas, pero no vacíos.

Podía organizar presupuestos, pero no silencios.

Y un día, casi sin planearlo, mi camino me llevó a otro entorno: entidades que trabajan con personas, no con cifras.

Historias de quienes llegan desde lejos, buscando una oportunidad, arrastrando miedos, pérdidas o soledades.

Allí entendí que también hay una economía del alma:

la del tiempo que se da sin esperar nada, la del abrazo que equilibra, la del gesto que cambia un día entero.

Sigo siendo buena con los números —eso no se pierde—,

pero ya no quiero que definan mi vida.

Ahora busco otro tipo de equilibrio: el que se logra cuando acompañas, cuando ayudas a alguien a mirar su dolor sin miedo, cuando recuerdas que todos, en algún momento, necesitamos que alguien nos sostenga un poco.

Quizá ese sea mi verdadero propósito: seguir sumando, pero de otra manera.

Con personas. Con vida.

Deja un comentario