¿Cuál el mayor riesgo que te gustaría correr, pero no te atreves?
Soltar del todo.
Soltar el control, las certezas, los planes.
Dejar que la vida me sorprenda sin miedo a perder el equilibrio.
Porque a veces no es saltar desde un avión lo que da vértigo, sino abrir el corazón cuando ya te lo rompieron,
creer en lo bueno después de tanto caos, confiar en que lo nuevo no viene a doler, sino a sanar.
Ese es el riesgo que aún me cuesta… pero al que, poco a poco, me voy acercando con menos miedo y más fe.

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