Mi lugar favorito es donde no hay ruido

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¿Cuál es tu lugar favorito de tu ciudad?

Si me preguntas por mi lugar favorito de Sevilla, o del mundo, la verdad es que no es un sitio concreto en el mapa.

Mi lugar favorito es donde no hay ruido.

Ese pequeño espacio —físico o interno— donde puedo bajar los hombros, respirar hondo y volver a mí sin prisas.

A veces es una esquina de mi casa cuando todos duermen.

A veces es el coche parado un minuto más antes de entrar a algún sitio.

A veces es un banco al sol, o la orilla del río cuando el agua va lenta y la ciudad todavía no se ha despertado.

Mi lugar favorito es ese donde el ruido de fuera no tapa mi voz de dentro.

Donde no tengo que demostrar nada, ni sostener nada, ni explicar quién soy.

Un espacio que no exige, no juzga, no acelera.

Solo me acoge.

Supongo que, después de tanto camino, he aprendido que no necesito un gran paisaje para sentir paz, sino un silencio que me recuerde que sigo aquí, viva, consciente, presente… yo.

Y cuando lo encuentro —da igual dónde esté— siento esa especie de abrazo invisible que te acomoda el alma.

Ahí, justo ahí, es donde más me parezco a mí misma.

2 respuestas a “Mi lugar favorito es donde no hay ruido”

  1. Avatar de Emiliano del Refugio

    A veces —como decía Whitman— solo necesitamos “pausar y mirar” para recordar que seguimos aquí. Y creo que eso es justo lo que expresa tu texto: que la paz no siempre está en un lugar, sino en el silencio que logramos encontrar.

    Ortega y Gasset decía que “yo soy yo y mi circunstancia”, pero cuando baja el ruido, uno se da cuenta de que también puede elegir qué parte de esa circunstancia dejar pasar.

    Tu reflexión lo resume perfecto: no hace falta un gran paisaje para estar bien, solo un momento donde nada nos exija y podamos escucharnos de verdad. En esos minutos simples —un coche detenido, un banco al sol— el alma se acomoda un poquito mejor.

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    1. Avatar de Sandrinne Élan

      Emiliano, gracias… de verdad. Has puesto palabras muy claras a algo que siento mucho: ese instante en el que baja el ruido y uno vuelve a sí. Me ha encantado leerte.

      Es verdad, a veces solo necesitamos bajar ese ruido interno y externo para volver a encontrarnos. Y es increíble cómo, en cuanto dejamos espacio, el alma se acomoda un poquito mejor. Gracias por tu mirada y por sumar tanta calma aquí.

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