Un diálogo imaginado con la historia

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Si pudieras conocer a un personaje histórico, quién sería y por qué.

Si pudiera conocer a un personaje histórico, elegiría a alguien que supiera mirar la vida con una mezcla de lucidez y calma.

A alguien que hubiera entendido antes que yo que la existencia no es una carrera, sino un lugar para estar.

Probablemente elegiría a Marco Aurelio.

No por emperador, sino por la forma en que pensaba.

Por esa capacidad suya de ordenar el caos desde dentro, de recordarse a sí mismo —y a quien quisiera escucharlo— que lo único que realmente podemos gobernar es nuestro mundo interior.

Me gustaría sentarme frente a él un rato.

No para hablar de poder, ni de Roma, ni de guerras.

Sino para preguntarle cómo se hace eso: cómo se vuelve una a su centro cuando la vida empuja por todas partes.

Cómo se entrena la serenidad sin perder la sensibilidad.

Cómo se sostiene el amor sin caer en el sacrificio.

Cómo se aprende a soltar sin romperse.

Creo que elegiría a Marco Aurelio porque, en el fondo, busco lo mismo que él buscó: vivir con coherencia, con intención, sin ruido innecesario.

Y también porque me intriga saber si él, que escribió tanto sobre la virtud y la templanza, también tuvo días de cansancio, de dudas, de miedo.

Si también sintió esa mezcla extraña entre fortaleza y fragilidad que a veces nos habita.

Estoy casi segura de que sí.

Me gustaría escucharle decir, con su voz o con su silencio, que al final estamos todos intentando lo mismo: encontrar un modo bonito de estar en el mundo.

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