Lo que alimenta en mi casa (y no solo el estómago)

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¿Cuáles son los 3 platos favoritos de tu familia?

Al pensar en los platos favoritos de mi familia, no me viene solo la comida: me vienen escenas enteras. Risas, pasos pequeños corriendo por el pasillo, olor a casa viva. La cocina, para mí, no es un templo… pero sí es un lugar donde pasan cosas bonitas.

Tengo que reconocer que la cocina se me da bien, pero nunca he sido de pasarme horas y horas entre fogones. No sé si es porque me gusta tenerlo todo recogido, porque valoro demasiado mi tiempo, o simplemente porque necesito vivir a otro ritmo. Me gusta cocinar, sí, pero sin complicarme la vida. Y curiosamente, los platos que más disfrutamos en casa son justo esos: sencillos, cálidos, sin pretensiones.

1. La pasta de los domingos

La hago casi siempre igual… y aun así nunca sabe igual. A veces trae conversaciones tranquilas, a veces caos y risas, y otras una paz que casi se puede masticar. Nuestro pequeño ritual de “estamos aquí”.

2. El puchero de toda la vida

Ese que huele a hogar desde la calle. Ese que calienta más el alma que el cuerpo. En cuanto empieza a cocerse, la casa cambia de ánimo: todo se vuelve más amable, más lento. Me conecta con mis abuelos, con inviernos antiguos, con lo que siempre vuelve a su sitio.

3. El pollo al horno que nunca falla

Es sencillo, humilde… pero tiene algo de abrazo. Lo preparo cuando el día pide descanso, y aun así quiero que la mesa sea un lugar seguro. Y siempre funciona.

La verdad es que, aunque no pase mucho tiempo cocinando, cuando lo hago me sale de dentro. Quizá por eso sabe a hogar. Porque al final, no son los platos: es lo que pasa alrededor.

Las miradas, las manos que se cruzan al pasar la fuente, esa sensación de que la vida —a ratos— también puede ser esto.

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