Cuando las almas siguen unidas aunque la vida nos separe

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A veces la vida nos empuja por caminos distintos.

No hace falta una pelea, ni un mal gesto, ni un motivo concreto.

Simplemente, un día te das cuenta de que el tiempo pasó…y ya no estáis tan cerca como antes.

Eso pasa también entre primas.

Personas que formaron parte de tu infancia, de tus veranos, de tus risas más puras.

Personas que conocen una versión de ti que ya casi nadie recuerda, esa versión inocente, desordenada y llena de vida.

Y sin embargo, aunque los años se acumulen y las conversaciones se vuelvan escasas, la conexión sigue ahí.

Silenciosa, intacta, esperando.

Porque hay vínculos que no necesitan presencia diaria para mantenerse vivos.

Hay lazos que no se disuelven con la distancia.

Hay almas que se reconocen aunque hayan cambiado de piel mil veces.

A veces basta un mensaje.

Una foto que llega sin motivo.

Un “me acordé de ti”.

Y de pronto algo se despierta, como si ese hilo invisible dijera:

“Aquí estoy. Nunca me fui del todo.”

No siempre sabemos cómo acercarnos después de tanto tiempo.

Puede dar vergüenza, pudor, incluso miedo.

Pero la verdad es que cuando el cariño es real, cuando viene de una historia compartida,

el reencuentro no duele; al contrario…sostiene.

Quizá los caminos se separaron, sí.

Pero no las almas.

Y eso, en un mundo tan lleno de ausencias, es un regalo que merece ser honrado.

— Sandrinne Élan 🌿

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