Entre la memoria y el horizonte

By

¿Te pasas más tiempo pensando en el futuro o en el pasado? ¿Por qué?

Durante mucho tiempo viví más en el futuro.

Pensando en lo que vendría después, en cuándo todo estaría en su sitio, en ese momento en el que por fin podría descansar.

Como si la vida fuese algo que empezaría más adelante.

El pasado lo he mirado lo justo.

Lo suficiente para aprender, para entenderme, para reconciliarme con lo que fui.

No para quedarme allí, ni para usarlo como refugio.

Ahora, sin embargo, la vida me ha enseñado otra cosa.

Ni el pasado ni el futuro sostienen cuando lo importante ocurre aquí.

Ahora.

En este instante que no se puede repetir ni posponer.

Sigo teniendo sueños, claro.

Y memoria.

Pero ya no me quedo a vivir en ninguno de los dos.

Los visito, los escucho… y vuelvo.

Hoy intento estar donde estoy.

Con lo que hay y con lo que falta.

Con lo que no controlo.

Con lo que pesa y con lo que alivia.

He aprendido que pensar demasiado en el futuro a veces es una forma elegante de huir del presente.

Y que quedarse atrapada en el pasado es olvidar que sigo viva, que sigo eligiendo.

Así que si tengo que elegir, elijo este momento.

Aunque sea frágil.

Aunque no esté resuelto.

Aunque no tenga respuestas claras.

Porque es aquí donde puedo amar sin anticiparme.

Donde puedo cuidar sin exigir.

Donde puedo respirar sin correr.

No necesito que todo esté bien para estar.

Solo necesito estar de verdad.

Y eso, ahora, me basta.

Deja un comentario