Si tuvieras un cartel publicitario en una autopista, ¿qué pondría?
Lo pondría en una autopista, sí.
Para quienes van deprisa. Para quienes creen que llegan tarde.
Para los que aprietan los dientes y siguen.
Porque a veces no hace falta una gran frase motivacional.
Solo alguien que te recuerde que no todo se pierde por parar un momento.
Que no todo se rompe cuando bajas la velocidad.
Yo también he corrido.
Pensando que más adelante estaría lo bueno, lo tranquilo, lo importante.
Y he aprendido —a base de vida— que muchas cosas no esperan al final del camino.
Están aquí.
Aunque no siempre brillen.
Aunque no se puedan explicar.
Ese cartel no pediría nada.
Solo acompañaría un tramo.
Como diciendo: sigue, pero no te olvides de vivir mientras tanto.


Deja un comentario