Los lugares que no se terminan de recorrer

By

Nombra un lugar famoso o una ciudad que esté cerca de tu casa y que todavía no hayas visitado.

He ido a Itálica.

Varias veces.

Y aun así, no es un lugar que sienta agotado.

Ni siquiera completamente conocido.

He caminado entre sus piedras en momentos distintos de mi vida.

Con personas distintas.

Con estados de ánimo que hoy ya no existen.

Y cada vez era otro sitio.

O era yo.

Eso es lo que tienen algunos lugares cercanos:

no se terminan de visitar nunca.

No porque escondan algo nuevo,

sino porque somos nosotras las que cambiamos.

Hay espacios que no se recorren una vez y se cierran.

Se atraviesan por capas.

Por etapas.

Por silencios.

Hoy Itálica no es una excursión ni un recuerdo bonito.

Es una presencia.

Algo que sé que está ahí, cerca, firme, sin pedirme nada.

Un lugar que no exige ser entendido,

ni explicado,

ni conquistado.

Solo respetado.

Quizá vuelva.

O quizá no durante un tiempo largo.

No por falta de interés, sino porque hay sitios que no se recorren por acumulación, sino por resonancia.

Y cuando ya no resuenan, descansan.

Como algunas personas.

Como algunas etapas.

Como una misma, cuando por fin se permite no forzar el paso.

Deja un comentario