Mi primer ordenador

By

Escribe sobre tu primer ordenador.

No fue un momento mágico.

No hubo ceremonia ni sensación de “esto va a cambiar mi vida”.

Fue más bien práctico. Llegó porque tenía que llegar.

Recuerdo el ruido al encenderse. Ese sonido un poco torpe, como de algo que se despierta despacio. La pantalla tardando en reaccionar. La sensación de estar delante de algo que no entendía del todo, pero que pedía paciencia.

Mi primer ordenador no vino a hacerme sentir lista.

Vino a enseñarme a probar. A equivocarme sin que nadie me mirara. A borrar. A empezar otra vez.

No era intuitivo. Yo tampoco lo era entonces.

Quizá por eso nos entendimos.

Pasé mucho tiempo sin saber muy bien qué hacía. Tocando teclas. Cerrando cosas que no sabía abrir después. Aprendiendo a base de error, no de instrucciones. Como casi todo en mi vida.

No fue un refugio, pero sí un lugar propio.

Un espacio silencioso donde nadie opinaba. Donde no había que caer bien. Donde podía ir a mi ritmo.

Ahora que lo pienso, no me enseñó tecnología.

Me enseñó algo más básico: que no pasa nada por no saber.

Que se puede aprender sin hacer ruido.

Que entender viene después de quedarse un rato.

No lo recuerdo con cariño especial, pero sí con respeto.

Fue uno de esos primeros “lugares” donde empecé a estar conmigo sin tanto juicio.

Y eso, aunque entonces no lo sabía, era bastante importante.

Deja un comentario