No siempre se nota.
No hace ruido.
No se anuncia.
Pero está.
A veces aparece en cosas muy pequeñas.
En preparar algo que sabes que le gusta.
En tapar al otro sin despertarlo.
En acordarte de algo que para él o ella es importante… aunque para ti no lo fuera.
En escuchar sin interrumpir.
En quedarte un poco más cuando sabes que el otro no está bien.
En repetir una conversación, una película o una historia que ya te sabes… solo porque al otro le hace ilusión.
El amor no siempre es intenso.
A veces es constante.
No siempre emociona.
Pero sostiene.
Y con el tiempo te das cuenta de algo.
Que el amor no se mide solo en lo que se dice.
Ni en lo que se promete.
Se reconoce en lo que se hace cuando nadie está mirando.
En esos gestos que parecen pequeños, pero que, en realidad, lo contienen todo.


Deja un comentario