¿Qué te gustaría tatuarte? ¿Dónde?
No soy una persona con muchos tatuajes.
Pero los dos que tengo no los elegí por estética.
Los elegí por lo que significan.
En el antebrazo izquierdo llevo la huella de Pataky.
No es un dibujo cualquiera.
Es su huella real.
Algo tan sencillo… y a la vez tan lleno de historia.
Hay vínculos que no necesitan explicarse demasiado.
Se sienten.
Y a veces, una decide dejarlos también en la piel.
El otro tatuaje está en la espalda baja.
El nombre de Manuel.
Mi hijo.
Ahí tampoco hubo mucho que pensar.
Hay cosas que forman parte de ti de una manera tan profunda que casi resulta natural querer llevarlas siempre contigo.
No como un recuerdo.
Sino como algo que ya es parte de lo que eres.
Nunca me he tatuado por adornar.
Si algún día me hiciera otro, tendría que ser igual.
Sencillo.
Pequeño.
Y con sentido.
Quizá una S.
Una S de Sofía.
Algo fino, discreto… casi invisible.
De esos detalles que no necesitan explicarse.
Pero que, cuando tú los miras, lo dicen todo.
Porque al final, más allá de la estética, hay cosas que simplemente queremos llevar cerca.
Y no siempre encontramos otra forma mejor que la piel.


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