¿Sueles rechazar las cosas que se interponen con tus objetivos?
No siempre.
Ojalá pudiera decir que sí, que tengo claro lo que quiero y que rechazo sin dudar todo lo que no encaja… pero no es así.
Durante mucho tiempo me costaba mucho más.
Decir que no, priorizarme, dejar pasar cosas que en el fondo sabía que me alejaban de lo que quería… no era tan fácil.
A veces por inercia.
A veces por no incomodar.
A veces simplemente por no pararme a escucharme.
Ahora lo hago más.
No desde la rigidez ni desde querer tener todo controlado, sino desde la conciencia.
Empiezo a notar antes cuándo algo no me suma.
Cuándo me dispersa.
Cuándo me saca de mi sitio.
Y aunque no siempre lo rechazo en el momento, ya no me quedo ahí tanto tiempo.
Vuelvo antes.
Y eso, para mí, ya es un cambio importante.
Porque al final no se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de ir eligiendo un poco mejor cada vez.


Deja un comentario