Cuéntanos algo que la mayoría de gente no entiende.
Hay algo que mucha gente no termina de entender.
Y es que no todo el mundo vive al mismo ritmo.
No todo el mundo necesita correr.
Ni hacer.
Ni llenar cada espacio de actividad.
Hay personas que sienten más.
Que perciben más.
Que necesitan parar, procesar, entender.
Y eso, desde fuera, muchas veces se confunde.
Con debilidad.
Con indecisión.
Con falta de carácter.
Pero no es eso.
Es otra forma de estar.
Más consciente.
Más conectada.
Más lenta, sí.
Pero también más profunda.
Durante mucho tiempo intenté encajar en otro ritmo.
El que parecía correcto.
El que se esperaba.
El que no cuestionaba nadie.
Pero cansa.
Porque cuando vas demasiado rápido, hay cosas que te pierdes.
Y algunas son importantes.
Hoy ya no intento ir más deprisa de lo que soy.
No siempre es fácil.
Porque el mundo no para.
Pero yo, a veces, sí.
Y no pasa nada.


Deja un comentario