Una infancia sin un lugar propio

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La sensación de no pertenecer.

Desde pequeña supe lo que era sentirse fuera de lugar. No porque alguien me lo dijera directamente, sino porque lo sentía en cada mirada, en cada rechazo sutil, en cada grupo del que nunca fui parte.

Desde el inicio, la sensación de no encajar me acompañó en cada paso.
📌 No era del pueblo, era la «extranjera».
📌 Siempre había algo que me hacía diferente a los demás.
📌 Cada vez que intentaba pertenecer, sentía que había una barrera invisible entre los demás y yo.

Y esa barrera se convirtió en mi primera gran herida.

La falta de amistades y el vacío de la infancia.

📌 No solo me sentía sola. También se reían de mí.
Estudié en un colegio de monjas. Las niñas allí tenían sus propios círculos cerrados, y yo no encajaba en ninguno.
No solo era la extranjera. No solo era la que no pertenecía.

📌 Se metían conmigo por todo.
✅ Porque no era buena en los estudios.
✅ Porque no hablaba como ellas.
✅ Porque no era parte de su grupo.
✅ Porque, simplemente, podían hacerlo.

Cuando eres niña y todos los días te recuerdan que no eres suficiente, terminas creyéndolo.

📌 Así que me rendí.
✅ Dejé de intentar encajar.
✅ Dejé de intentar estudiar.
✅ Me rebelé contra todo.

Pero eso solo hizo que las cosas empeoraran.
📌 Mis compañeras me excluían más.
📌 Las monjas me veían como un problema.
📌 Y cada día, la sensación de no pertenecer se hacía más grande.

El impacto en mi autoestima y la relación con otras mujeres.

Crecí sin amigas de verdad, y eso marcó profundamente mi forma de ver las relaciones.
📌 No aprendí lo que era una amistad sincera.
📌 Nunca supe lo que significaba tener una red de apoyo femenina.
📌 Siempre me costó confiar en otras mujeres.

Las niñas del colegio no me integraban en sus grupos, y aunque intentaba acercarme, siempre me sentía fuera de lugar.
📌 A veces me preguntaba si había algo malo en mí.
📌 Si simplemente no era lo suficientemente buena para tener amigas.
📌 Si mi destino era estar siempre sola.

Y sin darme cuenta, esa soledad se convirtió en una constante en mi vida.

Cuando la infancia deja cicatrices invisibles.

📌 Durante muchos años, llevé conmigo la sensación de que no era suficiente para pertenecer.
📌 De que siempre había algo en mí que me dejaba al margen.
📌 De que no encajaba en ningún lugar.

Y eso me hizo buscar refugio en otras formas de compañía.
En relaciones donde intentaba sentirme elegida.
En personas que me daban migajas de afecto, porque pensaba que no merecía más.
En lugares donde, aunque no estuviera bien, al menos no me sentía completamente sola.

Pero con el tiempo, entendí algo:
📌 No era yo quien debía cambiar para encajar.
📌 No era que no mereciera amistad o amor.
📌 Simplemente, aún no había encontrado mi lugar.

📌 Reflexión final

Crecer sin un lugar propio deja heridas invisibles.

Durante años, pensé que había algo en mí que hacía que los demás me dejaran fuera.

Pero con el tiempo aprendí que no era yo quien estaba rota.

Era solo que aún no había encontrado el sitio donde realmente pertenecía.

Alguna vez te has sentido fuera de lugar en tu infancia o adolescencia? ¿Cómo afectó eso a tu vida adulta? Me encantaría leerte. Comparte tu historia en los comentarios.

4 respuestas a “Una infancia sin un lugar propio”

  1. Avatar de bluebirdsweetlya9d62fc6b2
    bluebirdsweetlya9d62fc6b2

    Queridísima alma amiga, que hermoso espejo me muestras de como hemos vivido… y tu dirás “hermoso”? Si ! Dolorosamente hermoso que hayamos tenido que sentirnos FUERA DE LUGAR toda la vida para poder SER la portadora de TRANSFORMACION Y TRANSMUTACION de patrones ancestrales. SOLO una persona que no vive como los “demás” puede ver la vida desde otra perspectiva y cuestionarse TODO lo que los demás, NI NOTAN.

    No pertenecemos a nada, ni a nadie y sabemos perfectamente esto ahora que YA NOS PERTENECEMOS A NOSOTRAS MISMAS!

    Te honro, TE ADMIRO, te agradezco y TE AMO!

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    1. Avatar de Sandrinne Élan

      Sí, hemos transitado caminos que nos hicieron sentir fuera de lugar, pero en esa aparente exclusión encontramos la mayor de las bendiciones: la capacidad de ver más allá, de cuestionar, de romper cadenas que otros ni siquiera perciben.

      No pertenecimos a los moldes impuestos porque estábamos destinadas a crear los nuestros. No encajamos porque nuestro rol no era encajar, sino transformar. Y hoy, en este presente consciente, nos damos cuenta de que nunca estuvimos solas: siempre nos tuvimos a nosotras mismas, aunque tardáramos en reconocernos.

      Hermosa alma, qué verdad tan profunda has puesto en palabras. Sí, fuimos las que caminamos fuera de los caminos marcados, pero justo ahí encontramos nuestra verdadera esencia. Qué regalo es poder ver la vida desde otra perspectiva y transformar desde dentro. Te honro, te agradezco y te abrazo en esta hermosa travesía de SER. Te amo!

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      1. Avatar de bluebirdsweetlya9d62fc6b2
        bluebirdsweetlya9d62fc6b2

        MI MADRE SIEMPRE ME DECIA… PORQUE QUIERES PERTENECER SI TU NACISTE PARA SOBRESALIR! A BRILLAR SE HA DICHO QUERIDA AMIGA DEL ALMA!

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      2. Avatar de Sandrinne Élan

        Madres siempre sabias ❤️

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