Describe una cosa sencilla que hagas y que aporte alegría a tu vida.
Prepararme un café en silencio, cuando la casa aún duerme.
Es mi momento.
Un pequeño ritual que me devuelve a mí.
El aroma, el calor entre las manos, la pausa.
A veces leo unas líneas, otras solo miro por la ventana.
No necesito mucho más.
Esa quietud me reconcilia con el día que empieza.
Es una forma suave de decirme:
“Aquí estás. Estás viva. Todo está bien.”
Eso, tan simple, me llena de una alegría serena que me acompaña mucho rato después.

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