Ojea las noticias en busca de una historia que no tenga ningún tipo de interés. Piensa si tiene algún tipo de conexión con tu vida. Escribe acerca de ello.
Leía hoy sobre un bebé ardilla rescatado por una agente de control animal en Alameda (California). La cría cayó del nido, sola, asustada… y fue puesta en manos expertas que le dieron calor, cuidado y una segunda oportunidad para volver a su hogar natural.
A simple vista parece un detalle menor, casi anecdótico. Pero me pregunto: ¿qué historias pequeñas, que creemos irrelevantes, contienen un eco de lo que vivimos o sentimos?
Esa ardilla me habla de vulnerabilidad y de mano amiga.
Me recuerda que cualquiera puede caer de su zona segura, sin hacerlo a propósito.
Que a veces “salvarse” no depende de fuerza propia, sino de alguien que se detiene, que ve, que actúa con ternura y decisión.
Leerlo me dejó pensando:
¿Quién ha sido mi agente de rescate? Una mirada, una palabra, un gesto que apareció cuando caí. ¿Cuáles son mis “nidos” caídos hoy? Cuántas veces me he sentido sola y he deseado esa presencia sutil que devuelve confianza. ¿Estoy dispuesta a ser yo misma esa ayuda para otros? Aunque sea con una taza de té, un mensaje o un silencio compartido.
Esa noticia mínima carga con la vida; es un recordatorio de que incluso lo que parece alejado puede tocarnos. A veces nos salva un pequeño acto humano. Y ese acto… nos da esperanza.

Deja un comentario