Entrevista a alguien, ya sea a un amigo, a otro bloguero, a tu madre o al cartero, y escribe una entrada con sus respuestas.
Hoy tocaba entrevista. Podría haber elegido a un famoso, a un escritor o incluso al cartero… pero me decidí por la opción más cercana y divertida: mi hija Sofía.
Me senté con ella y le dije: “Prepárate, que esto es serio… ¡te voy a entrevistar para el blog!”. Su cara fue un poema.
— ¿Qué te hace más feliz en el día?
— Cuando me abrazas sin que te lo pida.
— ¿Un lugar donde siempre quieres estar?
— En tu cama. Aunque no me dejes siempre…
— ¿Tu plan perfecto para un sábado?
— Peli, manta y que los perros no molesten.
— ¿Si pudieras volar, adónde irías primero?
— A la playa, pero con todos… ¡hasta los gatos!
— ¿Cuál es tu palabra favorita?
— Risa. Porque todo es mejor con risa.
— Si tuvieras que describirme en una palabra, cuál sería?
— Intensita. (Y se echó a reír a carcajadas).
— ¿Qué superpoder te gustaría tener?
— Dormir y despertarme con los deberes hechos.
Y así, entre preguntas que iban y venían, entendí algo que ya sospechaba: no hace falta viajar lejos para encontrar respuestas que llenen. A veces la entrevista más sencilla, en casa y entre risas, es la que te recuerda que la vida se compone de lo cotidiano… y que en lo cotidiano está lo extraordinario.

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