Hoy cumplo años.
No sé si me siento distinta.
Pero sí más presente.
He pasado por muchas cosas este año… algunas las conté, otras las guardé como quien dobla una carta que aún no sabe si enviar.
No ha sido un año fácil.
Pero sí real.
Y creo que eso ya es una forma de belleza.
No tengo grandes planes para hoy.
Solo quiero sentir que estoy viva.
Mirar a mis hijos, a mi pareja, a mis animales, al cielo.
Y agradecer que sigo aquí, aunque no siempre lo haya tenido claro.
He cambiado, sí.
Pero más que cambiar, creo que he vuelto. A mí. A partes que había olvidado. A esa niña que soñaba mucho y pedía poco. A esa mujer que ahora se permite pedir, aunque le tiemble la voz.
No tengo certezas.
Pero sí fe.
Y hay una frase de Coldplay que me ha acompañado mucho estos días:
We pray for a world that’s better. Every day, we pray.
Rezar, para mí, no siempre es con palabras.
A veces es encender una vela.
O quedarme en silencio con el corazón abierto.
O escribir como ahora, como quien deja constancia de que estuvo aquí, de que sintió, de que amó con todo lo que tenía.
Hoy no quiero ruido.
Solo un poco de paz.
Y si puede ser, un abrazo sincero que no me pida explicaciones.
Gracias vida.
No por ser perfecta,
sino por seguir.

Replica a Sandrinne Élan Cancelar la respuesta