Cuéntanos cuál fue tu mayor desastre en la cocina.
Tengo que confesar que los desastres en la cocina también tienen su magia… porque después siempre acaban siendo historias que contamos entre risas.
Uno de los míos fue con un arroz: lo cuidé como si fuera una joya, pero se me pasó el tiempo y quedó pegado como una piedra en el fondo de la olla. Terminé riéndome sola, pensando que hasta el arroz tiene su carácter: o lo respetas, o se rebela.
Eso sí, al final lo que más me gusta es que incluso en esos fallos se esconde un recuerdo, un momento compartido, y hasta una enseñanza: la cocina no siempre busca la perfección, sino la experiencia.

Deja un comentario