¿Cómo celebras las fiestas?
Las fiestas… qué palabra tan grande para algo que, en realidad, puede ser tan simple.
No siempre tienen que ver con luces, adornos o mesas llenas hasta reventar.
Para mí, las fiestas tienen que ver con la gente que está, con la compañía que te sostiene, con esos momentos que se convierten en celebración aunque no haya un motivo oficial.
Me gusta cuando la mesa se llena de platos hechos con cariño, cuando alguien trae “su especialidad” y otro aporta una botella de vino, cuando la risa se va enredando entre las conversaciones y de repente el tiempo deja de importar.
Me gusta celebrar así: de forma sencilla, sin artificios, pero con verdad.
He aprendido que las mejores fiestas no son las que más se preparan, sino las que nacen solas.
Un domingo cualquiera puede terminar siendo una celebración si hay calor humano, si hay un abrazo sincero, si hay alguien con quien brindar por nada y por todo.
Celebrar, al final, es un acto de amor: hacia la vida, hacia los tuyos y hacia ti misma.

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