El día que entendí que nadie venía a rescatarme

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¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste adulto de verdad (si es que te ha pasado)?

No fue al cumplir la mayoría de edad, ni al tener mi primer trabajo.

Tampoco cuando me fui de casa o firmé un contrato importante.

Me sentí adulta la primera vez que tuve que sostenerme sola sin saber cómo hacerlo.

Cuando no había nadie a quien pedirle consejo, y aun así seguí caminando.

Cuando comprendí que nadie vendría a rescatarme, pero yo podía hacerlo.

Ser adulta, para mí, no ha tenido que ver con la independencia económica ni con los papeles firmados.

Ha sido más bien una cuestión del alma:

de aprender a cuidar, de cuidar a otros sin olvidarme de mí,

de perdonar a mis padres,

de entender que la vida no es justa ni fácil,

pero sigue siendo hermosa si sabes mirarla.

Desde entonces, cada vez que me levanto después de una caída,

que decido con calma lo que antes habría decidido desde el miedo,

vuelvo a sentirme adulta de nuevo.

Y, curiosamente, también más libre.

3 respuestas a “El día que entendí que nadie venía a rescatarme”

  1. Avatar de Javi Arellano

    💪🏽💪🏽💪🏽😊😊😊

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  2. Avatar de Lea Marian

    Ciertamente… Ser adulto es mucho más que comenzar a trabajar, a mantenerte o a formar una familia. Hay cosas que solo hacemos o comprendemos cuando realmente maduramos

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    1. Avatar de Sandrinne Élan

      Totalmente de acuerdo, Lea. Madurar no tiene tanto que ver con las responsabilidades externas, sino con ese momento en que empiezas a entenderte de verdad, a sostenerte y a elegir desde la conciencia. Es un proceso más interno que práctico… más de alma que de calendario. 🌿

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