¿Los días de descanso te hacen sentirte descansado o improductivo?
Hay días de descanso que no descansan.
Te levantas tarde, haces café, y mientras lo bebes sientes esa mezcla rara entre alivio y culpa.
No estás haciendo nada… y algo dentro de ti se incomoda por eso.
El móvil te recuerda todo lo que podrías estar haciendo: limpiar, leer, avanzar, mejorar, aprovechar el día.
Y tú solo querías existir un rato, sin propósito.
Durante años creí que descansar era detener la productividad. Hoy creo que es detener la autoexigencia.
Que no es tanto dormir más, sino dejar de pelear con la idea de no estar rindiendo.
No sé si el descanso me hace más productiva.
A veces me deja más lenta, más introspectiva, incluso un poco rara.
Pero, curiosamente, es justo en esos días donde no pasa nada cuando algo dentro empieza a ordenarse.
Quizás descansar no sea “hacer pausa”, sino soltar la necesidad de justificar cada minuto.
Y si eso me hace improductiva…
entonces que viva la improductividad.

Deja un comentario