El arte de no endurecerse

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¿Qué significa ser un niño de espíritu?

A veces creo que ser un niño de espíritu no tiene nada que ver con la edad, sino con la manera en que miramos la vida.

Hay personas que, aunque hayan pasado por mil batallas, conservan esa luz en los ojos, esa forma de reírse con ganas, de asombrarse por lo simple, de volver a creer después de cada caída.

Un niño de espíritu no es ingenuo; sabe perfectamente que el mundo puede doler.

Pero no deja que el dolor le robe la ternura.

Sigue eligiendo ver lo bueno, sigue confiando, sigue soñando con que algo hermoso puede pasar en cualquier momento.

Ser un niño de espíritu es tener un alma curiosa, que pregunta, que aprende, que se maravilla.

Es no rendirse al cinismo ni a la dureza que a veces trae la vida.

Es abrazar lo pequeño como si fuera grande, reír sin motivo, llorar sin vergüenza, y mirar con gratitud incluso los días que pesan.

Yo quiero seguir siendo así.

Con el alma despeinada, pero viva.

Con los ojos limpios, aunque a veces se nublen.

Y con esa fe sencilla, casi infantil, que me recuerda que, a pesar de todo, la vida sigue siendo un regalo.

2 respuestas a “El arte de no endurecerse”

  1. Avatar de Javi Arellano

    ¡Claro que sí! 😊. ¡Buen miércoles, Sandrinne!

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    1. Avatar de Sandrinne Élan

      Igualmente Javi!!!! 🫶🏻

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