Lo que no dijimos también cuenta

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A veces el amor no se apaga.

Solo se llena de silencios.

De esos silencios que pesan más que una discusión y que se clavan más hondo que una despedida.

Ella quiso decir “te necesité”, pero él solo escuchó “me dolió que no vinieras”.

Y ahí, entre la frase y la intención, se perdió un puente.

Un puente hecho de ternura, de vulnerabilidad, de eso que cuesta tanto mostrar cuando uno teme no ser comprendido.

Porque sí, a veces el amor se rompe, no porque falte amor, sino porque sobran muros.

Porque el orgullo habla más alto que el corazón, y el miedo traduce lo que el alma intenta decir en otro idioma.

Yo lo he visto —y lo he vivido—: ese instante en el que dos personas que se quieren dejan de hablar el mismo lenguaje.

Uno pide presencia y el otro entiende reclamo.

Uno dice “te extraño” y el otro escucha “me reprochas”.

Y así, el amor se deshilacha despacio… no por falta de fuego, sino por exceso de defensa.

Hoy entiendo que lo que no decimos también deja marcas.

Que amar no siempre es sostener, a veces es ceder.

Y que cuando el ego traduce al amor, el mensaje se pierde.

Por eso, si me lees y alguna vez fuiste esa persona que calló para no incomodar, te abrazo.

Porque el silencio también fue tu manera de cuidar.

Solo que ahora ya lo sabes: el amor no necesita traductores, solo presencia.

2 respuestas a “Lo que no dijimos también cuenta”

  1. Avatar de Javi Arellano

    🙏🏼 Malentendidos, tiras y aflojas, una palabra incorrecta y un acto indeseado. Pero al final queda el amor a un@ mism@, que siempre perdura, y ha de aprender a entenderlo para que sea así. ¡Feliz Jueves, Sandrinne!☺️

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    1. Avatar de Sandrinne Élan

      El amor propio es el más importante!! Así es Javi.
      Feliz jueves 😘

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