¿Qué parte de tu rutina intentas evitar siempre que puedes?
Siempre hay algo en la rutina que intento esquivar.
No por pereza, sino porque a veces el cuerpo o el alma simplemente no están listos.
En mi caso, suele ser el momento de parar.
Sí, justo ese: cuando debería sentarme en silencio, respirar, escucharme.
Ahí es donde más me cuesta quedarme.
A veces me escondo detrás de las tareas, los correos, la lista infinita de “pendientes”.
Y sin darme cuenta, paso por alto lo esencial: mí.
Curioso, ¿no?
Evitamos lo que más necesitamos.
El silencio.
La pausa.
El estar sin hacer nada.
Porque en el fondo sabemos que ahí es donde todo se acomoda… o se desordena.
Supongo que todos tenemos ese “algo” que esquivamos.
Pero cada vez que logro quedarme quieta un rato, me doy cuenta de que eso que evitaba no era tan difícil.
Solo me daba miedo escuchar lo que tenía que decirme.


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