Dinos una cosa que cambiarías de ti si pudieras.
(y lo que estoy aprendiendo a abrazar)
A veces me sorprende lo fácil que es ver lo que otros deberían cambiar… y lo difícil que es mirar hacia dentro con la misma suavidad.
Si pudiera cambiar algo de mí, sería esa tendencia a exigirme de más. A veces voy por la vida con la sensación de que tengo que demostrar algo, sostenerlo todo, llegar a todo… incluso cuando nadie me lo está pidiendo.
Esa autoexigencia disfrazada de fortaleza.
Esa voz antigua que me empuja aunque esté cansada.
Esa forma tan mía de no permitirme fallar ni descansar.
Pero también sé —a estas alturas de camino— que esa parte mía viene de lugares muy profundos, de años donde no había más opción que tirar hacia adelante. Y cambiarla no es “quitarla”, es suavizarla, hablarle bonito, enseñarle que ya no estoy sola y que hoy mi vida es otra.
Si pudiera cambiar algo… sería aprender a darme el mismo trato que doy a quienes amo: paciencia, respeto, ternura, espacio.
Y poco a poco, lo estoy haciendo.
No quiero eliminar esa fuerza mía —me ha salvado demasiadas veces—, solo quiero que conviva con más calma. Quiero que mi corazón no corra detrás de todo. Que descanse. Que confíe. Que no tenga prisa.
Al final, lo que cambiaría de mí es justamente lo que estoy aprendiendo a abrazar sin pelearme.


Deja un comentario