Aprender a quedarme

By

Antes me iba.

No siempre con los pies, a veces con el alma.

Me iba de las conversaciones que dolían, de las pausas largas, de lo que no entendía ni podía arreglar.

Me iba por supervivencia.

Porque quedarme significaba sentir, y sentir era demasiado cuando aún no sabía sostenerme.

Aprendí a moverme rápido, a resolver, a hacer de la huida algo elegante.

A llamar “fortaleza” a no parar nunca.

Hoy no.

Hoy estoy aprendiendo algo distinto.

Más lento.

Más incómodo.

Más verdadero.

Estoy aprendiendo a quedarme.

A quedarme cuando el miedo aprieta y no hay respuestas claras.

A quedarme cuando el silencio pesa y nadie sabe qué decir.

A quedarme incluso cuando la tentación de escapar parece la opción más fácil.

Quedarme no es resignarme.

Es presencia.

Es decir: esto es lo que hay ahora y no voy a abandonarme.

Quedarme es sentarme con lo que duele sin exigirle que se transforme enseguida.

Es no correr a buscar sentido cuando todavía estoy aprendiendo a respirar dentro de lo que pasa.

No siempre puedo sostenerlo todo.

Pero hoy sé algo: huir ya no me cuida.

Quedarme —aunque tiemble—

sí.

Y quizá eso sea crecer.

No llegar a ningún sitio nuevo,

sino aprender a no irme de mí

cuando más me necesito.

— Sandrinne Élan

3 respuestas a “Aprender a quedarme”

  1. Avatar de KikeFerrer
    KikeFerrer

    Tu aprendizaje sobre el desarrollo de la Presencia a través de un momento de dolor e incertidumbre es oro para mí, querida Sandrinne: me revelas la fortaleza inmanente en todo ser humano que decide no huir sino acompañar con compasión cuando el dolor propio y ajeno se presenta en la vida sin avisar.

    Es tu esencia, lo que no es perecedero en tí, lo que te anima y sostiene, pero también tu profunda humanidad, coraje, determinación, tu decisión de no huir ante lo que da miedo y plantarle cara, lo que me conmueve y me anima a mí a tomarte como ejemplo de SER HUMANO.

    Estoy contigo, te quiero mucho,

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Sandrinne Élan

      Gracias, Kike.
      Leo tus palabras despacio, porque llegan hondo y sostienen más de lo que parece.
      En estos momentos, acompañar sin huir no siempre se siente como fortaleza, a veces es simplemente lo único posible… pero saber que eso también es humanidad compartida reconforta mucho.
      Gracias por verme, por nombrarlo y por estar.
      Un abrazo grande. Te quiero Amigo!

      Le gusta a 1 persona

    2. Avatar de Sandrinne Élan

      Gracias, Kike. Tus palabras me han tocado hondo. Estoy atravesando esto como puedo, sin huir, paso a paso, y sentirme mirada así sostiene mucho. Gracias por tu presencia, por tu humanidad y por estar. Te quiero.

      Me gusta

Replica a KikeFerrer Cancelar la respuesta