Todos fuimos Punch alguna vez

By

El mundo se conmovió con Punch.

Un monito abrazando su peluche como si ahí estuviera todo.

Como si en ese abrazo estuviera su refugio, su consuelo, su dignidad.

Pero no lloramos por él solo porque sea adorable.

Nos dolió porque lo entendimos.

Porque todos sabemos lo que es querer ser elegidos.

Y no serlo.

Sabemos lo que es quedarnos mirando cómo otros avanzan mientras nosotros esperamos.

Sabemos lo que es darlo todo y aun así sentir que no alcanza.

Nos duele Punch porque nos recuerda cuando nosotros también fuimos él.

Cuando no nos escogieron en el equipo.

Cuando no nos devolvieron el mensaje.

Cuando no fuimos la prioridad.

Y entonces abrazamos lo que teníamos.

Un peluche.

Una ilusión.

Una esperanza pequeña.

El mundo celebró su integración con la manada como si fuera un final feliz.

Pero lo verdaderamente hermoso no fue que lo eligieran.

Fue que no se rompió antes.

Que no dejó de intentarlo.

Que no soltó su ternura.

Porque a veces creemos que endurecernos es sobrevivir.

Y lo difícil, lo verdaderamente valiente, es no perder la capacidad de amar después de no ser elegidos.

Punch no es debilidad.

Es vulnerabilidad que resiste.

Y quizá por eso nos conmovió tanto: porque todos llevamos un peluche invisible que nos sostuvo cuando nadie más lo hizo.

3 respuestas a «Todos fuimos Punch alguna vez»

  1. Avatar de Javi Arellano

    💝☺️

    Le gusta a 1 persona

  2. Avatar de Paqui Parejo
    Paqui Parejo

    Amar y ser amado… una necesidad humana❤️ precioso

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Sandrinne Élan

      ❤️❤️❤️

      Me gusta

Replica a Javi Arellano Cancelar la respuesta