¿Qué estrategias sigues para mantener tu salud y bienestar?
No hago dietas.
No sigo modas.
Pero sí me observo.
He aprendido que estar bien no es correr, sino parar.
No tengo una rutina perfecta.
Y no me levanto a meditar a las cinco. A veces ni a las ocho.
Pero sí… medito. O al menos, paro. Me escucho. Respiro un poco más lento.
No hago deporte a diario.
Pero camino. Subo escaleras. Bailo en la cocina cuando nadie mira.
Y si estoy cansada, también me dejo estar.
No me gustan los dulces.
Y mi plato favorito es el arroz.
Aunque no sé hacerlo del todo bien. Siempre me queda… no sé, raro. Pero es como un sabor que me arropa. Que me lleva a casa.
Cuido lo que como. No desde la obsesión, sino desde el cuerpo.
Como más sencillo. Más real. Menos por ansiedad, más por hambre de verdad.
Y si alguna vez como por ansiedad, pues bueno… también me abrazo.
Me gustaría decir que escribo a diario. No siempre lo hago. Pero cuando lo hago, me sana. Me ordena. Me devuelve.
Es como si alguien me pusiera la mano en el pecho y dijera:
“Estás aquí. Ya está”.
Mantenerme bien no es algo que logre del todo. Pero sí que lo intento.
No por disciplina, sino porque me he prometido no volver a soltarme la mano.
Mantener mi salud no es un objetivo,
es una forma diaria de decirme:
“Te escucho. Estoy aquí. No me suelto”.
Aunque tenga días torpes.
Aunque a veces me olvide.
Este cuerpo que tengo… ha aguantado mucho.
Y lo que viene, ojalá lo vivamos juntas desde otro lugar.

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