Lo que callamos también habla

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Hay verdades que no salen en voz alta, pero pesan igual.

Verdades que se esconden detrás de gestos, silencios, distancias… y de esas frases que parecen tan firmes por fuera y están tan asustadas por dentro.

He aprendido —a veces a golpes, otras a fuerza de escuchar más despacio— que casi nadie dice exactamente lo que siente.

La gente dice lo que puede.

Lo que le sale.

Lo que aprendió para no romperse.

Unos hablan del mundo entero para no hablar de sí mismos.

Otros critican porque enfrentarse al espejo propio da vértigo.

Algunos desaparecen porque creen que huir les salva del dolor… sin saber que dejan heridas en el camino.

Y están quienes se ponen duros justo donde más blandos fueron alguna vez.

No es personal.

Ojalá lo entendiéramos antes.

Ojalá nos enseñaran que un silencio no siempre es desinterés, que la frialdad suele ser una armadura, que el juicio es una confesión disfrazada.

La verdad suele estar debajo: en lo que duele, en lo que asusta, en lo que todavía no sabemos nombrar.

Por eso cada día me recuerdo que escuchar no es oír.

Escuchar es mirar más hondo.

Es preguntarle a alguien “¿qué sentiste?” en lugar de “¿qué pasó?”.

Es entender que todos arrastramos un mundo emocional que no se ve… y que, aun así, late.

No siempre podemos descifrarlo todo, claro.

Pero sí podemos elegir no herir.

Elegir no desaparecer sin explicación.

Elegir no volver solo a recuperar control.

Elegir responsabilidad afectiva, que no es un concepto complicado: es simplemente cuidar lo que tocas.

Al final, lo que callamos también habla.

Y si aprendemos a leer esos lenguajes invisibles, las relaciones se vuelven más humanas, más suaves, más verdaderas.

5 respuestas a “Lo que callamos también habla”

  1. Avatar de Javi Arellano

    Nunca fui de hablar mucho, y cuando hablo, importa. Pero como buen describes, cuando callamos, especialmente en determinadas ocasiones, es cuando mejor sabemos actuar😊. Espero que estés bien y hayas tenido buenos días durante mi ausencia por aquí. Te deseo un precioso finde ☺️😘😘💓

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  2. Avatar de Emiliano del Refugio

    Hay silencios que no nacen del desinterés, sino del refugio.

    Yo lo sé porque crecí así: pequeño, callado, habitando una realidad que a veces me quedaba grande y me dolía. No hablaba porque no sabía cómo, o porque las palabras se me rompían antes de salir. Guardaba dentro lo que otros gritaban afuera. Y sin saberlo, ese silencio me abrió puertas ―a la imaginación, a la observación, al mundo íntimo donde cada idea puede germinar sin miedo.

    Callar no siempre es huir. A veces es quedarse, pero por dentro.
    Es escuchar sin interrumpir.
    Es pensar antes de herir.
    Es mirar con distancia lo que todavía no sabemos nombrar.

    Y con los años entendí algo parecido a lo que tú dices: la gente no dice lo que siente, dice lo que puede. Igual que yo. Igual que muchos. Cada quien carga su verdad con la fuerza que tiene disponible. Cada uno habla desde su historia, su herida, su armadura.

    Quizá por eso la literatura fue, para mí, una forma de hablar sin romperme. Un lugar donde mis silencios podían tener voz. Donde las verdades que no sabía decir en persona encontraban papel, tinta, respiro. Donde aprendí que callar también puede ser presencia, que escuchar también es un acto de amor.

    Hoy no temo tanto al silencio.
    Lo reconozco. Lo honro. Lo uso para entender.

    Porque como dices —y como aprendí creciendo en voz baja—, lo que callamos también habla. Y a veces, cuando uno se atreve a escucharlo, ahí es donde empieza la verdad.

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    1. Avatar de Sandrinne Élan

      Emiliano… qué forma tan honesta de nombrar lo que casi nunca sabemos explicar.
      Te leo y me reconozco. También crecí así, guardando más de lo que decía, aprendiendo a habitar mis silencios como si fueran un pequeño refugio improvisado. Y es verdad… a veces no callábamos por miedo, sino porque dentro había un mundo entero intentando ordenarse.

      Gracias por recordarme que el silencio también puede ser una presencia y no una ausencia. Que a veces es ahí, en lo que no decimos, donde empieza lo verdadero.

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    2. Avatar de Sandrinne Élan

      Gracias por tanta verdad, Emiliano.
      Hay algo en tu manera de nombrar el silencio que abraza.
      Te leo y siento que, al final, todos hemos aprendido a hablar desde la herida… y también desde la luz.
      Un regalo encontrarte aquí.

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      1. Avatar de Emiliano del Refugio

        Decía José Emilio Pacheco sobre cuando encontramos empatía, representación en otros, algo similar pero concerniente a los libros que nos gustan, que nos atrapan: «No leemos a otros, nos leemos en ellos: feliz domingo.

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