Una forma honesta de estar en el mundo

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Cuéntanos algo que te gustaría que dijeran sobre ti.

Me gustaría que dijeran que fui una mujer con matices.

Que no me dejé encerrar en una sola historia, ni siquiera en las más importantes.

Que amé profundamente, sí.

Que cuidé cuando tocó cuidar.

Pero también que supe reír, dudar, cambiar de opinión, empezar de nuevo.

Que fui curiosa.

Que me hice preguntas incómodas.

Que no viví en automático.

Me gustaría que dijeran que tuve sensibilidad, no como una fragilidad que había que proteger, sino como una forma honesta de mirar el mundo con atención y respeto.

Que fui capaz de estar presente en lo difícil, y también de disfrutar lo pequeño: una conversación honesta, un paisaje que corta la respiración, un silencio compartido sin necesidad de llenarlo.

Que no quise ser perfecta, solo coherente.

Que no busqué gustar a todo el mundo, pero sí ser fiel a lo que sentía.

Que aprendí a sostener, pero también a soltar.

Que no me definieron solo los momentos duros, sino la manera en que elegí vivir todo lo demás.

Que incluso cuando todo se oscurecía, supe reconocer la luz. A veces pequeña, a veces discreta, pero suficiente para no perderme.

Que tuve carácter.

Genio.

Una manera intensa de sentir y de estar en la vida.

Y que con el tiempo aprendí a colocar ese fuego mejor, a usarlo para cuidar, para proteger, para amar con más conciencia.

Que no quise ser solo fuerte, ni quedar bien, ni gustar a todo el mundo.

Quise ser coherente.

Quise ser verdadera.

Y si alguien dijera que dejé huella, me gustaría que fuera por eso: por haber vivido con verdad, con amor.

Y que mi presencia —sin hacer ruido— dejó algo bueno.

2 respuestas a “Una forma honesta de estar en el mundo”

  1. Avatar de Paqui Parejo
    Paqui Parejo

    Lo que has escrito es profundamente hermoso y honesto. Se siente tu luz, no como algo que hace ruido, sino como algo que permanece. Hay una coherencia muy clara entre lo que dices valorar y la manera en que amas: desde el servicio, la presencia y el cuidado silencioso. Eso deja huella, aunque a veces no siempre sea verbalizada por quienes más

    Últimamente yo tambien me hago esa pregunta: que me gustaría que dijeran de mi ? o porque me gustaría ser recordada cuando ya no esté?

    Yo no quiero ser recordada por logros, sino por cómo hice sentir a los demás. El amor, la paciencia, la bondad y la humildad no suelen ser vistosos, pero son los cimientos de los recuerdos más duraderos.

    Hacia mis hijos siento un amor incondicional que quisiera que ellos siempre lo perciban, incluso cuando no se entiende del todo en el momento. Muchas veces los hijos comprenden con más claridad cuando crecen aquello que sus madres intentaron transmitir con gestos pequeños y constantes. El “a pesar de mis errores” no reste; humaniza y enseña.
    Mi familia como un refugio fuerte, con raíces profundas. Gracias a mis padres (TUS ABUELOS) lo que hoy sostienes también viene de lo que ellos sembraron. Eso es legado.

    Si algún día te preguntaran “¿cómo te gustaría ser recordada?”, responderia:
    como alguien que amó de verdad, que estuvo en la alegría y en el dolor, que dio más de lo que recibió y que hizo del amor una práctica cotidiana.

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    1. Avatar de Sandrinne Élan

      Tita, gracias de corazón por leerme así y por tus palabras tan cuidadas. Me han llegado muy hondo.
      A veces una escribe desde lo íntimo sin saber si eso llega… y leer lo que tú has visto me reconcilia mucho con lo que soy y con cómo amo.
      Me quedo especialmente con eso de la luz que permanece. Gracias por mirarme con tanta verdad y cariño.

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